miércoles, 21 de octubre de 2015

a cidade com janelas


...sigo atrapada entre balcones y persianas...






tengo goteras en la cabeza

suenan como cualquier otra gotera, pero tienen color ceniza, y huelen a bosque de robles. Puede que sea por la lluvia que ha visitado Lisboa estos últimos días, o porque echo de menos algunas cosas. A lo mejor es el sonido de la incertidumbre, o de la soledad. No lo sé, pero tener goteras me hace pensar en pájaros. 







jueves, 15 de octubre de 2015

Un cambio de ruta

hace cinco semanas me mudé a una de las ciudades más bonitas que conozco, una ciudad que llena los paseos con colores y el aroma de la comida recién hecha, una ciudad con un idioma nuevo, con rostros nuevos, una ciudad donde espero sentirme como en casa, algún día. Por ahora la recorro, la escucho, la siento, la hablo, la dibujo... Lisboa no es una ciudad cualquiera, y tampoco la elegí por cualquier motivo. Tenía varias cosas de las que me apetecía disfrutar cada día: el río-mar, que aporta a las calles una brisa con olor a pescado que me chifla; los azulejos y las calles llenas de colores, de ventanas, de historias; el fado, que vayas donde vayas está presente..... y el baile. Cuando dejas tu ciudad, y tu país, renuncias a muchas cosas, que sabes que echarás de menos, pero al irme sabía que no estaba dispuesta a renunciar al baile. Y en Lisboa se baila mucho. Así que es la ciudad perfecta para mi. Decadente, melancólica, soñadora, romántica.... no se me ocurren 1000 cosas que podrían ir mal! :)

Una de las cosas que más me gusta, además de compartir piso con la chalada de mi prima, son las ventanas. Sé que hay ventanas en todas partes, pero por alguna razón, aquí me fijo más. Las ventanas me acompañan en mis búsquedas de trabajo, en mi camino a clase, en el bus cuando voy a bailar, en mis paseos a Alfama, en mis tardes mirando por la ventana, las del edificio de en frente. Quién lo diría.... las ventanas abren las puertas de mi imaginación, podeis asomaros a mirar