jueves, 4 de julio de 2013

día 5. LA GRAN DESPEDIDA

Por la mañana toca recogida. Hay muchas cosas desperdigadas por toda la casa y no es fácil reunirlas todas. Pero más o menos lo conseguimos. Después llega la Graduación. O algo así. Este año es más sofisticada, hemos hecho medallas con los nombres y una foto de todos juntos, no como el año pasado que usamos papel higiénico.



No queremos irnos, a todos nos da un poquito de pena. Así que aprovechamos los últimos ratitos para jugar...

 


...para despedirnos de los cangrejos...


... y para reirnos de las monerías de la pequeña Abril



Y colorín colorado, aquí acaba la historia de un campamento encantado, donde los niños duermen bajo las estrellas, y también las toman en la cena, donde las cosas más comunes se convierten en obras de arte, donde mojarse y ensuciarse es obligatorio y dormir mucho es casi imposible... 
Pero este es un libro con muchos capítulos. En otra ocasión, leemos el siguiente. 

FIN.

día 4. LA ÚLTIMA NOCHE

Las mañanas en Ahihayagua son lentas, no hay prisa, nos despertamos despacio, desayunamos en calma, disfrutamos de los sonidos y las luces de la mañana. Y para ponernos en marcha, para coger energías nos estiramos bien, hacemos un poco de ejercicio con Lucas, saludamos al sol...







 

Los niños se mudan. Parece dificil, pero han decidido montarse un apartamento en la casa del árbol, y parecen muy convencidos. Hasta quieren irse a dormir allí. Limpieza, decoración... han equipado la pequeña cabaña con todo tipo de comodidades. 








Para cenar, preparamos pizza. Cada uno la suya. Y tenemos de todo: lunas, estrellas, círculos, e incluso algo que empezó siendo un monstruo y bueno... acabó siendo algo monstruoso. Y después de cenar, llega el momento más esperado de la noche. LA HOGUERA DE CAMPAMENTO. Bailes a la luz del fuego, canciones africanas o algo parecido y nubes de caramelo.